El genocidio de La Sauceda y El Marrufo. (Segunda parte de Casa de la Memoria de La Sauceda)

E.98.-18/11/2020

Por Juan Miguel  León  Moriche (1)

Juan León Miguel Moriche
Juan León Miguel Moriche

(1)Juan Miguel León Moriche es periodista y miembro del Foro por la Memoria del Campo de Gibraltar. Nacido en Algeciras en 1963 ha escrito para periódicos, agencias y revistas en varias ciudades españolas y actualmente trabaja en la Fundación Márgenes y Vínculos y ejerce esporádicamente de guionista para el programa Hijos de Andalucía que emite Canal Sur Televisión. Fue director de dos documentales producidos por el Foro por la Memoria: La Sauceda, de la utopía al horror La noche más larga.

Abstract.

La Sauceda es un pueblo de la provincia de Málaga borrado del mapa por la represión franquista en 1936. Y El Marrufo, un cortijo convertido en campo de concentración donde estuvieron presos, eran torturados y asesinados los supervivientes del bombardeo y destrucción de La Sauceda.

Historia  de El Marrufo

Seis meses antes de que Guernica fuese masacrada por la aviación alemana y el ejército franquista, este pueblo de la sierra donde confluyen las provincias de Cádiz y Málaga fue bombardeado por la aviación fascista y arrasado por cuatro columnas del ejército sublevado. Era 1 de noviembre de 1936. Tras las bombas de los aviones llegaron las tropas, que robaron en todas las casas y luego las incendiaron. Caía el último bastión republicano de la zona y desaparecía para siempre un pueblo con siglos de historia.

Mapa oficial de las fosas y victimas de Andalucía

Los investigadores cifran en 60.000 las personas asesinadas por las tropas franquistas en tapias, muros o cunetas junto a las carreteras en Andalucía. Hombres, mujeres, ancianos y niños, todos inocentes e indefensos, fueron víctimas del terror fascista en todos y cada uno de los pueblos andaluces. En La Sauceda también, pero este pueblo, además, tiene el triste privilegio de haber sido aniquilado para siempre por los sublevados contra la democracia.

Destruido el pueblo, los habitantes que no pudieron huir, mujeres y niños incluidos, fueron detenidos y trasladados al vecino cortijo de El Marrufo, en el término de Jerez, donde sufrieron la contundencia de la represión.

Hoy, como ayer, El Marrufo es un cortijo que tiene en explotación cerca de 800 hectáreas de tierras de pastos, cultivos y bosques. En 1936 pertenecía a una familia jerezana que tenía otras muchas propiedades en la provincia de Cádiz, los Guerrero, dueños de 32 fincas que sumaban un total de 6.140 hectáreas. El Marrufo tenía una pequeña capilla, una enorme casa señorial y varias naves para cuadras y almacenes que se convirtieron en el sitio donde fueron encerrados los supervivientes de La Sauceda.
Cuando el 18 de julio se produjo el golpe de Estado, Cortes de la Frontera, Ubrique y todo el valle de La Sauceda, incluidos los habitantes de El Marrufo, permanecieron fieles a la República. La familia Guerrero se quedó en Jerez, donde los sublevados triunfaron el mismo día del levantamiento y emprendieron una sangrienta represión.

Fernando Sigler, en su libro La Sauceda y el Marrufo, de la resistencia republicana a la represión franquista, explica que los trabajadores del Marrufo decidieron explotar la finca de manera colectiva y organizarse para regular todos los aspectos de su vida laboral y social. Constituyeron también el Comité de Defensa del Marrufo, organismo que estaba en contacto con los vecinos comités de La Sauceda, de Ubrique, o de Jimena, para hacer frente al avance de las tropas fascistas. Esa voluntad de resistencia fue efectiva hasta el 31 de octubre de 1936, cuando ya todos los pueblos de alrededor habían caído en manos de los sublevados.

El 31 de octubre de 1936, los franquistas que ocuparon el valle de La Sauceda derrotaron a los jornaleros y milicianos que les resistieron en El Marrufo. Instalaron en él su cuartel general, encerraron en las naves a los supervivientes del bombardeo de La Sauceda y exigieron a todos los habitantes de la comarca que se presentasen allí ante las nuevas autoridades. El Marrufo se convirtió entonces en un centro de detención, tortura y asesinatos donde los sublevados pusieron en práctica su plan de exterminio contra los llamados desafectos al nuevo régimen.

En La Sauceda y El Marrufo las tropas franquistas asesinaron entre 300 y 600 personas entre noviembre de 1936 y marzo de 1937, según los historiadores.

José Robles, que llegaría a teniente de la Guardia Civil, se convirtió en un personaje clave en la terrible historia del Marrufo, pues, según supervivientes de la represión, era él quien cada tarde elaboraba una lista de las personas que a la mañana siguiente, a la hora del amanecer, iban a ser fusiladas en un descampado del cortijo. Las naves, almacenes y cuadras del cortijo eran los dormitorios de los hombres detenidos y las mujeres y los niños descansaban en la capilla. Todo el recinto estaba vigilado por tropas del ejército y guardias civiles.

Era frecuente también la presencia de falangistas, que participaban en los fusilamientos. Los detenidos que iban a ser ejecutados sin juicio previo y sin ningún tipo de procedimiento judicial cavaban antes su propia tumba. Otros presos venían luego, arrojaban los cuerpos al hoyo y los cubrían de tierra. La dureza del terreno impedía que las tumbas fueran muy profundas, de ahí que los días de mucha lluvia aparecieran desenterrados algunos cadáveres.

El investigador Carlos Perales recogió algunos testimonios de supervivientes que afirman que vieron a jabalíes con trozos de cadáveres en sus fauces. Perales también recogió testimonios que aseguran que a las mujeres, antes de fusilarlas las torturaban y las violaban.

Los asesinados no sólo eran habitantes de La Sauceda, pues a este lugar habían huido personas otros muchos pueblos de la sierra y del resto de la provincia de Cádiz huyendo de la represión franquista. Allí se habían refugiado vecinos de Ubrique, Algar, San José del Valle, Jimena de la Frontera, Alcalá de los Gazules, Cortes de la Frontera y las pedanías jerezanas del Mimbral y Tempul , fundamentalmente.

El Foro por la Memoria del Campo de Gibraltar y la Asociación de Familiares de Represaliados por el Franquismo en La Sauceda y El Marrufo (Afresama) llevaron a cabo, con la ayuda económica de un familiar de dos de los asesinados en La Sauceda en 1936,  una campaña arqueológica en el verano de 2012.

Un equipo de arqueólogos, forenses, historiadores, topógrafos, peones especializados y voluntarios trabajaron científicamente para recuperar los cuerpos de las personas asesinadas y enterradas en una zona del cortijo donde los testimonios de algunos supervivientes señalaban que podían existir algunas fosas comunes con restos de personas fusiladas. La campaña comenzó el 2 de julio de 2012 y acabó el 9 de octubre del mismo año.

Los arqueólogos pudieron localizar y documentar un total de siete fosas comunes, cinco de ellas colectivas y dos individuales. Los antropólogos físicos dirigieron los trabajos para la extracción y recuperación de los 28 cuerpos hallados, cinco de ellos de mujeres y 23 de hombres. Asociados a estos cuerpos, se recuperaron una gran cantidad de objetos personales, balas, proyectiles y alambres con los que muchos habían tendido las manos atadas.

El proyecto de exhumación estuvo coordinado por Andrés Rebolledo Barreno, presidente de la asociación de familiares. El equipo técnico lo formaron Jesús Román, coordinador de las actuaciones arqueológicas; Juan Manuel Guijo, responsable del estudio antropológico físico; Manuel Castro Rodríguez, responsable de los trabajos topográficos; y Fernando Sigler Silvera, coordinador de las investigaciones históricas.

Cadáver en el que se aprecia en su cabeza el impacto de tiro de gracia.

Buena parte de los cadáveres exhumados presentaban orificios causados por impacto de proyectil en los cráneos o fracturas con minutas, fracturas en la que el hueso o una parte de él quedan reducidos a fragmentos o esquirlas, y algunos aparecieron con alambres alrededor de las muñecas, señal de que habían estado atados antes de ser asesinados.

Los signos de la violencia ejercida sobre ellos, el depósito colectivo de sus cuerpos en un enterramiento no convencional, la voluntad de ocultarlos, la clandestinidad con que se hicieron las ejecuciones para asegurar la impunidad de los crímenes, la motivación política de sus asesinos…Todo ello permite asegurar que en El Marrufo hubo un verdadero genocidio.

La Justicia española mira para otro lado y archiva la denuncia.

Con toda esta información disponible, en el verano de 2012, Afresama interpuso ante el juzgado de Instrucción Número 2 de Jerez de la Frontera una denuncia. La asociación de familiares entendía y sigue considerando que allí se cometieron delitos de desaparición forzosa, detención, torturas y asesinatos en el marco de crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra y crímenes contra la paz y la seguridad internacional, todos perpetrados contra la población civil indefensa por motivos políticos e ideológicos, en el contexto de la insurrección armada contra el Gobierno legítimo de la República. El juzgado dictó el archivo de la causa, cosa que la abogada de la asociación, Rocío Mendoza, recurrió ante la Audiencia Provincial, que así mismo archivó el caso.
Foro y Afresama, en vista del carpetazo judicial a sus demandas, decidieron acogerse a la querella que en Argentina tramita la jueza María Servini contra los crímenes del franquismo cometidos entre julio de 1936 y junio de 1977.

El 1 de diciembre de 2012 los restos de las 28 personas recobrados en la exhumación recibieron sepultura el cementerio de La Sauceda, también rehabilitado dentro del proyecto impulsado por la asociación de familiares de represaliados. El cementerio, que llevaba décadas abandonado, comido por la maleza y en estado ruinoso, fue completamente reformado por un grupo de albañiles en el verano de 2012.

Trece de las veintiocho personas cuyos restos fueron exhumados lograron ser identificadas en 2014. Esta identificación fue posible gracias a los análisis del ADN sacado de sus restos óseos y su comparación con el ADN de las muestras de saliva tomadas a las distintas personas de las familias con antepasados desaparecidos en La Sauceda que se pudieron localizar.

Las familias de las trece personas cuyos restos fueron identificados recibieron con gran satisfacción la noticia, que puso un poco de paz y sosiego en unas vidas marcadas por la tragedia y la pérdida a edades muy tempranas de seres queridos: padres, madres, abuelos, hermanos o tíos que fueron asesinados por el simple delito de haber permanecido fieles al Gobierno legítimo de la República. Casi todos ellos eran trabajadores del campo, pequeños campesinos, carboneros o ganaderos; uno de ellos era cartero y otro comerciante.
Conclusión

Saber cuáles son y dónde están los huesos de nuestros antepasados no elimina tanto sufrimiento vivido, pero consuela y quita la incertidumbre sobre su paradero. Rescatados los cadáveres, aún queda mucho para lograr la verdad, la justicia y la reparación, que son los objetivos del Foro por la memoria del Campo de Gibraltar y la Asociación de familiares de Represaliados por el franquismo en La Sauceda y el Marrufo.

En esta lucha seguimos. Para ellos contamos con la Casa de la Memoria La Sauceda, abierta al público en 2016 en Jimena de la Frontera. Explicamos en ella de manera muy didáctica la historia de La Sauceda y El Marrufo. No olvidar jamás todo el sufrimiento que el fascismo trajo a nuestro pueblo y promocionar los valores de libertad, igualdad y fraternidad son sus objetivos fundamentales.

Juan Miguel León Moriche

Algeciras, octubre de 2020

La situación actual de la investigación de  las fosas , tras la llegada de las fuerzas de la derecha en Andalucía.

El suelo andaluz está sembrado de fosas comunes y desparecidos forzados, al menos 46.566 víctimas del terrorismo franquista yacen tiradas en 708 tumbas ilegales, un tercio del total de España, afirmaba Juan Miguel Baquero el 15 de febrero del 2019.

Y a modo de observación de lo que luego ocurriría, afirmaba: “ la extrema derecha –como sucesores del nacional catolicismo- afilaron sus garras , planeando ante el Gobierno Andaluz, con la Ley de Memoria Histórica, ofrecida como una suerte de trofeo ideológico. El pacto entre PP y VOX vende la aniquilación del marco legal que protege a las víctimas del franquismo.”

Una vez en el poder del gobierno de la Comunidad Andaluza, entre otras medidas del 2019, dejó de subvencionar y patrocinar  el anuario sobre las intervenciones en las fosas comunes del franquismo que se venía publicando  desde 2016 bajo el titulo Que fuera mi tierra. También suprimió la  dirección General de Memoria Histórica.

Revista Interviú- extraordinario de 31/3/2014, Especial-Memoria Histórica,Pag.7

El número total de desaparecidos bajo el franquismo en toda España ascendía  a 130.000, según La Marea, abril del 2015 , que en el reportaje sobre dicho tema le dedicaba la portada con el significativo titular  Un país sin memoria.

Fernando Martínez-Director General para la Memoria Histórica, del Ministerio de Justicia, declaró en una entrevista para el diario ELPAIS de 18 de noviembre del 2018, que el dato del 2011, sobre la existencia de 2.470 fosas, debería ser revisado al alza, porque seguían apareciendo desde el 2000 unas 700 más con 8.000 víctimas.

En Madrid a 19 de noviembre del 2020.

Juan José del Águila Torres.

Obituario

Al cerrar la presente entrada nos llega la noticia de la muerte en Barcelona  de María Salvo a la edad de cien años, era un referente  de la lucha antifranquista, militó en el PSUC y fue Presidenta de la Associció Catalana de Pressos Politics. Pasó diez y seis años de su vida en cárceles  de Barcelona, Zaragoza, Madrid Segovia, cuando entró en 1941 tenía  21 años y salió en 1957.

La alcaldesa de Barcelona  Ada Colau la despidió con estas palabras , que hacemos nuestras , en su total literalidad, que aparecieron publicadas en el Diario.es Catalunya del 17 de noviembre del 2020:

Adeu amiga estimada. Fins siempre, María Salvo. La millor, la més bonica, la donna liure, forta lúcida i generosa  que totes voldriem ser. Grácies Marie tu vas ser, moltes altres podrem seguir avancant.Te t recodarem i t´estimarem sempre.

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