Josep Fontana. La muerte de un historiador a través de las necrológicas y obituarios publicados en diversos medios

El trobarem molt a faltar, estimat Josep Fontana, Historiador, Mestre, pensador lùcid, home compromés i generós. Un home bo. La medalla d`or que Barcelona li havia d`entregar ara al septiembre, será un acte de sentit y merescut homenaje. Que la terra et sigui lleu, company.

Reacción de Ada Colau al fallecimiento de Josep Fontana

Así fue,  como el pasado 28 de agosto  me enteré del fallecimiento en Barcelona  del maestro Josep Fontana, por la crónica remitida a las 12.13 de ese mismo día por Laia Colomer, periodista colaboradora de la SER, que titulaba Muere el historiador Josep Fontana…conocido también por su implicación política muy crítico con la transición española y militante comunista, en la que se incluía el antes citado  pésame de la Alcaldesa de Barcelona, en catalán y en castellano.

Pensé en ese  mismo momento, que el mejor homenaje personal que podría brindarle al maestro de varias generaciones de historiadores-como un  simple y recién incorporado a las tareas de la investigación del franquismo-  era dedicarle  una próxima página del blog justiciaydictadura.com recopilando algunas de las necrológicas y obituarios, con sus titulares y previsible  diversidad de contenidos, que se publicarían en días sucesivos  sobre la rica personalidad del maestro y luchador ya fallecido  para acabar con algunas citas, de un libro de lectura obligada para los que quieran entender el actual mundo de los jueces y de la justicia en España y así trazar  una especie de mosaico integrador que resaltase sus múltiples cualidades positivas.

Por razones obvias la selección de los textos aparecidos todos ellos en la red hubo de limitarse a los publicados desde el día del  fallecimiento 28 de agosto al 2 de septiembre.

En el digital PUBLICO , del mismo 28, bajo el título Josep Fontana, el historiador que proponía “seguir luchando” para cambiar las cosas, Marc Font comenzaba recogiendo la frase “Los historiadores debemos enseñar a la gente a pensar por sí misma” y  resaltaba más adelante, su ideología marxista y que había sido un crítico impecable con la transición española…la definía como  un movimiento necesario, pero que algunos de sus protagonistas  principales como Felipe González y Santiago Carrillo, en realidad no estaban   dispuestos a defender los mismos principios por los que le habían llevado a luchar desde la clandestinidad; situándose Josep Fontana  siempre al lado de los movimientos populares de base…y muy escéptico con las posibilidades de lograr una independencia a corto plazo …, atribuía la emergencia del independentismo como una reacción de la gente contra el mal gobierno…que les viene de fuera y dudaba que una declaración unilateral de independencia provocara una ruptura real con el Estado Español…situación que se venía arrastrando desde hacía 500 años .

Alumno y discípulo de Jaume Vicens Vives, Ferrán Soldevilla y Pierre Vilar, su producción reúne una veintena de libros que abarcan fundamentalmente desde el siglo XIX hasta el XXI y ayudan a entender a Cataluña, España y el mundo. La formación de una identidad. Una historia de Catalunya, publicado en el 2014 repasa entre otras cuestiones los últimos cinco siglos  y muestra la pervivencia del pueblo catalán como sujeto con personalidad propia y la solución “seguir luchando”.

Carlos Martínez Shaw, el mismo 28 escribió en el digital Crónica Global EL ESPAÑOL, In Memoriam: Josep Fontana. Dejando al margen mi profundo sentimiento de orfandad por la desaparición de quién considero uno de mis maestros en el campo de la historia y uno de mis referentes en el campo del ejercicio cívico y del compromiso político, quiero dedicar unas palabras a subrayar la significación de la obra y la trayectoria de Josep Fontana, considerado por la mayoría de nuestra intelectualidad como uno de nuestros mejores historiadores y uno de los más activos defensores de un humanismo progresista, del que daba permanente testimonio en sus escritos y en su actividad pública.

Fue un militante convencido de la necesidad de promover el conocimiento de la realidad del pasado y el presente como herramienta para una toma de posesión que nos permitiera no solo (siguiendo en esto  a Marx) comprender el mundo sino también contribuir a transformarlo en sentido progresista, para que en futuro (lejos de lo que ocurre hoy) un hogar habitable para todos los hombres y mujeres.

Elena Hevia en el diario EL PERIÓDICO  de Barcelona del 28, el obituario llevaba el titulo Muere a los 86 años Josep Fontana, el historiador “rojo y catalanista”. Comenzaba   preguntándose para qué sirve un historiador… y decía Fontana podía y sabia explicarlo…analizar el pasado para iluminar el presente, ordenar el caos para saber dónde venimos y para intuir a donde nos dirigimos. Conocer los problemas supone abrir una puerta para resolverlos…

Borja de Riquer i Permanyer en LA VANGUARDIA del 29,  en su página de Cultura, que titulaba  Muere a los 86 años Josep Fontana, investigador catalán de referencia. Un historiador ambicioso y comprometido. Comenzaba por resaltar el carácter universal de su legado, no sólo por el impacto internacional de su obra traducida a numerosas lenguas, sino también por el interés global de  las más recientes  aportaciones que sobrepasan el reducido mundo de especialistas para alcanzar una influencia como pocos historiadores han tenido en Catalunya. Sus libros perduraran a pesar del tiempo pasado desde su publicación, por haber abierto muchas vías en el estudio e interpretación de nuestro pasado.

A su rigor científico, a sus aportaciones sólidas y difícilmente cuestionables habría que sumar sus compromisos con el país y la sociedad, es decir su responsabilidad social como historiador, “Pertenezco a aquella especie, todavía no extinguida, de los que pensamos que el futuro será de la razón. Pero dentro de esa especie, soy de la variante que ha aprendido que eso no se conseguirá sin más…sino como resultado del trabajo y de la lucha todos juntos.”

EL diario madrileño  EL MUNDO del miércoles 29, en el obituario suscrito por Ángel Vivas, destacaba la entradilla, consideraba al fallecido como una institución de la historiografía española…, que en los últimos años dio su apoyo explicito al “proces” no por ningún tipo de deriva política o conversión oportunista, sino porque pensaba que el nacionalismo no era incompatible con la ideología de izquierdas, ya que había militado en el PSUC  entre 1957 y 1980.

La caracterización de la Guerra Fría como un conflicto, no entre el comunismo y el llamado mundo libre, sino entre las fuerzas armadas de<< la libertad de empresa>> y todo lo que se le oponía, recordando que el llamado mundo libre era una amalgama que incluía una gran número de dictaduras, monarquías absolutas y gobiernos corruptos de todo tipo.

Su izquierdismo no le impedía apreciar la importancia de la labor de la socialdemocracia en sus años creativos  mejorando las condiciones sociales  de vida de la mayoría, pero también su acomodamiento, ayudando a conservar una situación que se iba degradando, Una ojeada  a la actuación del trió  formado por Bill Clinton, Tony Blair y Felipe González lo ilustra a la perfección. Por otro lado criticaba  los costes humanos de la política de Stalin.

La página completa de Cultura del diario EL PAÍS del miércoles 29 con dos artículos uno de Carlos Geli y otro de Julián Casanova. El primero resaltaba que fue el profesor Fontana el gran renovador de la historiografía española y el que mejor entendió el hundimiento del antiguo régimen en España al compararlo por primera vez con lo que ocurría en Inglaterra y Francia.

Su pasión nació entre libros porque su padre, librero de viejo, en el centro histórico de Barcelona, le dio cuando tenía siete años su primer libro para que empezara su propia biblioteca que con los años acabaría en una de cincuenta mil volúmenes que donó a la última Universidad que estuvo como emérito la Pompeu Fabra.

Casanova afirma, que la huella de Fontana va mucho más allá de su obra y trayectoria como profesor universitario, desde la editorial Critica, de la mano durante muchos años de Gonzalo Pontón, acercó al público español a algunos de los historiadores más distinguidos del mundo, desde Eric Hobsbawm a E.Thompson, pasando por Mary Beard, Pierre Vilar o Davis S.Landes…su rechazo de la historia como una serie de grandes acontecimientos orquestados por las grandes hombres, ahora parece fácil asumirlo, pero en las universidades españolas de los años setenta eso sonaba a música subversiva.

También Manuel Jabois le dedicó  su columna El Mirador, en la página 2 de ese mismo día EL PAÍS, en la que relata una experiencia de una entrevista que le realizó y que tuvo  lugar en Pontevedra en  el año 2004 con Fontana, invitado por otro historiador ya fallecido Xosé Fortes uno de los fundadores de la UMD, “No se puede llamar guerra fría a una guerra que ha causado millones de muertos…”

La vieja idea aquella de los anarquistas que decían enseñándoles a los ricos que bueno sería el mundo sin todo fuera más justo se dejarían convencer, no suele funcionar. Y entonces ocurre que el que tiene un privilegio cuesta mucho más que lo abandone.

Sergio Gálvez Biesca en el diario digital  EL SALTO titulaba  Josep Fontana (1931-2018): el hilo rojo de la historiografía española: contribuyó a la renovación de la historiografía nacional y nunca renunció a un combate por la interpretación y la lucha por el significado del pasado.

Pese a que recibió numerosos reconocimientos La Creu de Sant Jordi y ser nombrado doctor honoris causa por no pocas universidades, resulta más que significativo que nunca, pese a lo que conspiró en tal dirección, se le otorgó el Premio Nacional de Historia .

Personificó como pocos el “oficio de historiador”…a lo que sumó una característica poco usual en el terreno hispánico: una combinación  de síntesis y visión global de los acontecimientos históricos. Maestro de maestro de historiadores combinó una lucidez, un compromiso y una integridad poca o nada usual.

Fontana, tras su jubilación-por no pocos celebrada (no exageramos)se transformó en el contra ejemplo de una historiografía estandarizada, normalizada y del todo previsible, obsesionada por  los ascensos y reconocimiento profesionales, por los índices de impacto …nunca renegó, antes al contrario, de la imperiosa necesidad de una historia de combate pero que tan lejana queda de la historia “ militante”, con su capacidad de autocrítica en torno a su pasado comunista, lo que se reflejó en su intervención en la sesión inaugural del II Congreso de la Historia del PCE (2007). El control de la Historia- y la memoria colectiva común-constituyen un poderoso mecanismo de dominación y de consenso, como señalaron el propio Marx y Engels.

Victor Fernández en LA RAZÓN del 29… Josep Fontana deja tras sí una obra que concluye con el <<El siglo de la Revolución>>, ha sido un profesor muy querido y un historiador muy seguido hasta el punto que son muchos sus discípulos. Era crítico con el sistema y un teórico que no se mordía la lengua. El autor bebió de la palabra de Antonio Gramsci con una obra de gran impacto internacional. El historiador trabajó sobre los modelos de transición del antiguo régimen al capitalismo y se centró en estudiar el mercado peninsular, las revoluciones de 1820 y 1868 en España y Cataluña, y especialmente las relaciones entre finanzas públicas y el desarrollo económico, sin olvidar la transición española.

Antifranquista, militante del PSUC hasta principios de los años ochenta, cerró en 2015 la lista de Barcelona en Comú del Ayuntamiento de Barcelona, que encabezaba Ana Colau.

La Agencia EFE al dar la noticia de su muerte…, Fontana, maestro de Historiadores, un hombre siempre comprometido, principal difusor  en España de la historiografía marxista británica y un referente indiscutible en la historiografía contemporánea.

Victor Rios, en CUARTO PODER,  reproducido por digital REBELIÓN del día 30, Josep Fontana, maestro en el pensar históricamente…profundo estudioso, trabajador infatigable, pulcro y metódico ya sea en la preparación de sus clases y conferencias, como en la redacción de sus numerosos libros, artículos prólogos y epílogos, cuidadoso en su selección de autores foráneos, para darlos a conocer, muchas veces traducidos por el mismo a lectores y estudiosos de habla hispana. Mucho más. Si, pues estas cualidades de su trabajo intelectual  han ido siempre acompañadas  de un permanente compromiso con los humildes, con la clase obrera y sus luchas, de su militancia comunista en los años más duros de la dictadura franquista, junto a otros intelectuales como Manuel Sacristán los que les valió a los dos la expulsión de la Universidad en 1966, por su apoyo a raíz de su participación en la fundación del Sindicato Democrático de Estudiantes de la Universidad de Barcelona…

Portada del libro La pervivencia del franquismo en el poder judicial, editada por Pasado & Presente

La trayectoria de Josep Fontana no ha sido solo la de un gran historiador, sino también la de un ciudadano ejemplar en su compromiso de lucha con las desigualdades, por una democracia digna de ese nombre y por la transformación socialista de la sociedad…participando en múltiples proyectos y actividades editoriales, una de las última la pertenencia al Consejo Editorial de la revista digital  Sin Permiso, fundada en el 2006 por Antoni Domènech (1952-2018).

En el semanario digital de CRÓNICA POPULAR del 31 de agosto, además de dedicarle una página al obituario Josep Fontana In  Memoriam,  se reproduce la entrevista que le realizó María Rosa de Madariaga, Josep Fontana y el Siglo de la Revolución, publicada en el  suplemento extraordinario –en papel- dedicado en exclusiva a   La Revolución de 1917, 100 después  y del que, habría  destacarse la respuesta a la última de las preguntas formuladas…¿ si había esperanzas para el futuro?,  ya que en su último libro hacia referencias a “un gran despertar colectivo” protagonizado no por partidos políticos al viejo estilo, sino “por fuerzas surgidas desde abajo, de las luchas cotidianas de los hombres y mujeres… lo que vendría a ser el equivalente a la revolución socialista mundial que Lenin invocaba en 1917…

La respuesta de Josep Fontana decía: Soy un historiador y mi trabajo consiste en tratar de explicar el pasado de forma que nos ayude a entender el presente, no en imaginar el futuro. Me limitaré a explicar, simplemente las grandes líneas de lo que pienso…estamos hoy en un momento en que el nuevo capitalismo depredador se dispone a completar la destrucción de la labor de defensa del trabajador que el movimiento obrero había construido en siglo y medio de luchas- y no sólo ha destruido con la marginación de los sindicatos, sino, sobre todo, con la destrucción de las formas de organización del trabajo, precarizando y amenazando con su reducción a un complemente de “gig economy” en una producción automatizada. Y que ha emprendido, además, la labor  de adueñarse de las tierras y los recursos naturales que siguen en manos de una gran masa de campesinos que son los que producen la mayor parte de los alimentos que consumimos. Son los “landgrab”, las apropiaciones de tierras en África, que empujan hacia Europa a los campesinos expulsados de la tierra…Y sobre las dimensiones de la lucha por la disponibilidad de los recursos en América Latina,  les recordaré que cada año son asesinados centenares de activistas “indígenas y campesinos”.

En el digital  INFO-LIBRE (Información Libre e Independiente) del 2 de septiembre Javier Paniagua, escribía Fontana trasmitía una capacidad de liderazgo como docente de Historia a sus alumnos en su Facultad y a muchos profesores de enseñanza secundaria. Tenía la habilidad de un actor cuando explicaba cualquier tema de Historia Contemporánea, española o mundial. Modulaba su voz al son que le interesaba destacar y sus explicaciones eran redondas: todo estaba claro. De hecho, demasiado claro porque no daba resquicio a otras versiones. En Valencia coincidió con Ernest Lluch otro de los discípulos de Vicens Vives junto a Josep Termes, que formarían parte del Consejo de la revista de investigación histórica Recerques les unía el catalanismo, el antifranquismo y la pasión por el Barsa…

Notas del prólogo de Josep Fontana a Jueces pero parciales. La pervivencia del franquismo en el poder judicial

Para completar todo lo anteriormente expuesto, no estaría de más resaltar el acierto que tuvieron en su día  los juristas Carlos Jiménez Villarejo y Antonio Doñate Martín, en su obra Jueces, pero parciales. La pervivencia del franquismo en el poder judicial, editada  por Pasado & Presente, el nuevo sello de Gonzalo Pontón,  para encargarle el prólogo  a Josep Fontana, quién una vez más dejó su fina huella interpretativa, en el papel “opresor” que históricamente ha jugado el poder judicial, en situaciones de transición , momentos de cambio político que  han abierto nuevas perspectivas de transformación  social  en regímenes  democráticos   y ha topado con el aparato judicial, heredado del régimen anterior , que se ha dedicado a sabotear la aplicación de las leyes, interpretándolas de manera restrictiva  por no estar perfectamente  delimitado el sistema que preservase su independencia, citando como ejemplo las experiencias ocurridas en España con  lo sucedido con la Segunda  República Española y en la transición  tras la muerte de Franco.

La forma en que se llevó a cabo la misma, en la que los partidos de izquierda renunciaron a sus principios, a cambio de que se les permitiera participar en el juego parlamentario que reiniciaban los mismos que lo habían asaltado y destruido en 1936, permitió que se amnistiasen los crímenes cometidos en los cerca de cuarenta años de gobierno dictatorial- sin que a nadie se le pidiese pedir su opinión a las << víctimas del terrorismo franquista>>, sistemáticamente marginadas-y, lo que es mucho más grave, hizo posible que siguieran administrando justicia los mismos que habían sancionado los abusos ahora perdonados. Lo peor fue, que no sólo se acordó la amnistía, sino que se decretó el olvido…

Todo esto no hubiera sido posible sin la complicidad activa del sistema judicial de la transición, nutrido desde el principio por la plana mayor de los jueces y fiscales que no solo habían intervenido en los juicios de la dictadura, sino que habían contribuido a legitimarlos con su actuación en los cargos políticos del régimen, convirtiéndose así, de acuerdo con Montesquieu, en <<legisladores>> y <<opresores>>.

Podría habérseles disculpado por el intento de borrar los rastros de su propia culpabilidad, pero su labor ha ido más allá. Los que comenzaron con un intento por eliminar los recuerdos de los crímenes del franquismo han acabado convirtiéndoles en guardianes de una parte de valores del viejo sistema, que la derecha… intenta recuperar.

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