María Salvo Iborra cumplió cien años el pasado 27 de mayo. (la lucha no acaba nunca…)

E.90.02/06/2020

Maria Salvo Iborra

Abstract

María Salvo Iborra es una de las pocas supervivientes, del colectivo más castigado y más olvidado- hasta fechas muy recientes- de la represión franquista: las mujeres, presas y rojas, esta doble calificación peyorativa hubieron de soportar miles de reclusas políticas.

Casi siempre que una persona cumple cien años de su nacimiento es algo que se celebra con gozo y alegría entre los círculos de sus familiares y amistades, en el presente caso, resulta más que obligado hacerlo.

María Salvo Iborra, también conocida en los tiempos de clandestinidad de los años 1940, como “Alba” y “Cionín”, por tratarse de una persona luchadora, que fue detenida el 9 de septiembre de 1941 con veinte y un años, torturada durante un mes, con secuelas físicas para toda la vida, que le impidieron la maternidad, procesada y condenada en un consejo de guerra, que tuvo lugar en la localidad de Alcalá de Henares el 15 de diciembre de 1944 a treinta años de reclusión mayor por lo que entonces se consideraba delito contra la Seguridad del Estado, de los que cumplió diez y seis en diversas prisiones (1941-1957), que además tuvo que sufrir los primeros años de reclusión, la falsa acusación de sus compañeros/as de militancia política, de que ella había colaborado con la Brigada Político Social para la detención de un grupo de responsables de la dirección del PCE-el denominado Grupo de Lisboa-que fueron procesados y seis de ellos ejecutados, en el Cementerio del Este de Madrid el 21 de enero de 1942.

Defensora de los derechos y libertades democráticas, fue miembro fundadora del Colectivo Les dones del 36 junto a otras siete mujeres, también presidió l`Asocciació Catalana d`expresos politics y represaliats pel franquisme y durante toda su larga vida ha dedicado muchos esfuerzos a preservar la memoria histórica y a explicar a las jóvenes generaciones que los derechos y libertades de las mujeres comenzaron con la II República, siempre recuerda, que fue su padre el que la llevó a festejar la llegada de la misma y como una de las cosas que más le impresionó ver tirar los tabiques en las escuelas, que separaban las clases de niños y niñas.

El Ayuntamiento de Barcelona y el Ateneo Memoria Popular le organizaron el pasado 27 de mayo un merecido homenaje retransmitido por You Tube, con diferentes piezas visuales, felicitaciones y un dialogo entre Ricard Vinyes catedrático de Historia Contemporánea y autor de El Daño y la Memoria, las prisiones de María Salvo y el periodista Sergi Picazo, para dar a conocer su figura y reconocer su lucha por la justicia social y las libertades democráticas.

Tuve la satisfacción de conocer a María Salvo en una de las convocatorias y jornadas de la Asociación de Juristas Demócratas de Cataluña hace varios años, por el siempre entrañable eficaz organizador, abogado y mejor amigo en tierras catalanas Antonio Martin Martin, de la que guardo una muy escueta y precisa dedicatoria suya, en la preciosa biografía de Ricard Vinyes, que reproduzco a continuación.

Un perfil biográfico de luchadora.

Nació María Salvo Iborra el 27 de mayo de 1920 en Sabadell, en una familia trabajadora, su padre ebanista participaba en los movimientos obreros de su época, pero no militaba en ningún partido político ni sindicato, su madre, ama de casa, católica practicante y analfabeta, pero muy preocupada por la educación de sus hijos. Abandonó la escuela a los trece años y comenzó a trabajar de portera en la casa donde vivían, en el barrio barcelonés de Les Corts, después como costurera y planchadora.

En 1935 ya frecuentaba los centros culturales de Esquerra Republicana e ingresó en las Juventudes Socialistas Unificadas de Cataluña (JSUC). Al iniciarse la guerra civil se afilió a la Unión General de Trabajadores y trabajó en un taller de ropa colectivizado por la CNT y la UGT y en 1938 se hizo cargo de la secretaria de Propaganda del Comité de Barcelona de las JSU.

El 26 de enero de 1939 marchó al exilio de Francia donde fue internada en varios campos de concentración y luego las autoridades francesas le obligaron a volver a España.

Detención en Madrid, torturada en la DGS durante treinta días.

Una luchadora primero en Barcelona contra el golpe de estado de los generales sublevados y después, como miembro activo de las Juventudes del PSUC, donde se reincorporó a su vuelta a España.

Fue detenida en Madrid el 26 de septiembre de 1941 en la Glorieta de Cuatro Caminos de Madrid, junto a otras tres mujeres Consuelo Alonso, Perpetua Rejas y Antonia Benito, en una encerrona–trampa, montada por el agente de la Brigada Política- Social de Barcelona, Pedro García Sobrino, haciéndose pasar por un enlace militante del PCE, pero que en realidad actuaba a las órdenes del Jefe Superior de la Policía de Barcelona Eduardo Quíntela.

Estuvo detenida treinta días en los calabozos de la Dirección General de Seguridad, sufrió torturas y malos tratos, que se describen con detalle y minuciosidad en el capítulo 8 del libro El daño y la Memoria. Las prisiones de María Salvo. Así fue la Historia rescatada, del historiador Ricard Vinyes (Plaza&Janés, Barcelona 2004), del que reproducimos a continuación dos párrafos-Pags. 87 y 88-: El hombre callado indicó los lugares que debían castigar. (Ella) Siguió negando su autoría. Descansaron y comenzaron de nuevo, el dedo de aquel hombre señaló que debían utilizar los pies y patear el vientre, la cintura, en el nivel de los riñones, luego nuevamente porras largas. Siguió negando ser la autora de aquellos informes. La pusieron en pie recostada en una mesa maciza, la fuerza de un golpe la hizo saltar por encima del tablero y derribada en el suelo, cayeron de nuevo los golpes en el vientre, los tenia encima, eran forzudos y rechonchos, desarreglados. Durante muchos años tuve presente sus rostros mirándome desde lo alto…Se tomaron un descanso. Uno de ellos alzó un botijo y con aire desmañado, indolente, escanció sobre el cuerpo de María el débil chorro de agua, por las piernas, por el vientre, por el pecho, un alarde de posesión y dominio, la intimidación de los actos absurdos, de ese se trataba, más allá de de los golpes y el dolor, << me sentí profundamente humillada porque comprendí el sentido de aquel acto, intentaban decirme que yo era suya en términos absolutos>>. Comenzaron de nuevo los golpes en el vientre…

Desde la DGS María Salvo y sus tres compañeras detenidas fueron trasladadas a la cárcel de Ventas y después a la cárcel de Les Corts de Barcelona. Allí se instruía por el general Jesualdo de la Iglesia, un sumario- Causa 27.917-por la que se habían detenido a un grupo de veinte y tantas personas relacionadas con las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU) , con un piso propiedad de Soledad Real , conocido por EL Oasis, donde también residían Isabel Imbert y Clara Pueyo en el que la Policía pensaba se reunía el Comité Ejecutivo de dicha organización, ordenando dicho juez militar, que permanecieran dentro de la prisión en régimen de incomunicación absoluta hasta que finalizara la instrucción y así estuvieron nueve meses.

Permanecieron presas en Barcelona hasta su traslado a la Prisión de Ventas, y después a la de Alcalá de Henares, donde tuvo lugar la vista del Consejo de Guerra el 15 de diciembre de 1944.

Detenciones, procesamiento y ejecuciones del Grupo de Lisboa del PCE.

Las detenciones y amplias declaraciones efectuadas ante la Brigada Político Social de dos de los encartados en la Causa Nº 27.917, Eleuterio Lobo Martin (a.Leandro) y María del Carmen García Company- también conocida como Perpetua Rejas e Irma-provocaron la caída no solo del grupo de dirigentes del PCE en Lisboa, sino de otros lugares y ciudades de España.

Leandro y Perpetua, ambos recién llegados a España procedentes de la Isla de Cuba, donde recibieron instrucciones precisas de los dirigentes del PCE en dicha isla, para conectar en Lisboa con los miembros de la dirección que allí se encontraban, para después instalarse clandestinamente en España y así poder desautorizar políticamente a Heriberto Quiñones, quién de facto asumía ser el responsable máximo en el interior del país del PCE.

Fueron detenidos en Lisboa por la Policía Política Portuguesa (la PIDE) tras ser puesta en conocimiento por un agente de la brigada político social que se desplazó a dicha ciudad, a principios de octubre 1941 varios dirigentes del PCE, Jesús Larrañaga e Isidoro Diéguez, ambos del Bureau Político, Manuel Asarta Imaz, Francisco Barreiro Barciela, Jaume Girabau Estevez, Jesús Gago Correas, Eladio Rodriguez Gonzalez … junto abundante documentación sobre organización de dicho partido y diversos materiales de propaganda encontrado en los domicilios que tenían en Lisboa; fueron expulsados de Portugal y entregados a la Brigada Político Social en la frontera con España en octubre de 1941, trasladados a la DGS donde fueron interrogados y torturados, pasando a la Prisión de Porlier, se les instruyó la Causa Nº 106.773, por el general Jesualdo de la Iglesia Rosillo, por delito contra la seguridad interior del Estado celebrándose un Consejo de Guerra Extraordinario el 19 de enero de 1942 y dos días más tarde fusilados en la tapias del cementerio del Este.

Antes de su ejecución y un día después de conocer la sentencia que les condenaba a muerte escribieron varias cartas, una dirigida al Comité Central del PCE, en la que acusaban a los que ellos creían habían sido sus principales delatores : No ha sido posible para nosotros establecer con claridad los motivos de nuestra detención, seguido de la cual se han producido numerosas en varios puntos del país, lo que ha representado un duro golpe para el Partido y para el Pueblo en los momentos más críticos por que atraviesa. Los nombres de Eleuterio Lobo y Mari Ibarra (Sionin) aparecen en primer lugar como los causantes de esas detenciones. Pero sin duda hay otros camaradas que en mayor o menor grado, por debilidad o cobardía, o tal vez algo peor, han contribuido con su actitud a facilitar la labor de la policía franquista. Ya que nosotros no podemos aportar algo más concreto a este respecto, confiamos en que el Partido con los supervivientes y documentos que existan, sabrán aclararlo hasta el fin y colocar a cada uno en su lugar.”

Fue evidente un error que lamentablemente incurrieron al escribir el nombre Mari Ibarra (Sionin), junto al de Eleuterio Lobo, como los dos principales causantes de la caída y detenciones del grupo de Lisboa, ya que Mari Ibarra e Irma, eran los nombres que utilizaba Perpetua Rejas y Sionin como se conocía a María Salvo en la clandestinidad.

Heriberto Quiñones enjuició las conductas desarrolladas por Eleuterio Lobo y Perpetua Rejas.

Heriberto Quiñones, según relata su biógrafo David Ginard Feron, en la ya clásica Heriberto Quiñones y el Movimiento Comunista en España (1931-1942), Edicions Documenta Balear, 2000, Pág. 121, se indignó cuando tuvo conocimiento de estas detenciones, que confirmaban su pésimo concepto de la dirección exiliada del PCE y envió a Méjico una durísima carta, responsabilizando de haber mandado a España a dos ineptos como Irma y Lobo, parte de cuyo texto se transcribe:… la presente es nada más para notificaros algo desagradable. Tratase de unas detenciones habidas en Alicante, Barcelona, Hellín, Sevilla y Madrid….Todas estas detenciones por separado y en distintas fechas tienen su importancia. Pero más importancia todavía por las cosas que saben son las de Perpetua y Lobo. La primera cayó porque quiso caer (no sabemos porque nos enviasteis una mierda como esa) e inmediatamente cantó e inmediatamente detuvieron a Lobo entre otros muchísimos. Este último de la misma calidad de su compañera de fatigas, a su vez cantó y canta, sigue cantando como una cotorra. Debido a esta actitud traidora han detenido varias personas……Francamente, no entendemos como hacéis esfuerzos y gastos para enviarnos basura de esta clase. Gente de esa no la necesitamos por tenerlo aquí a montones.

Unos días más tarde en una nueva carta de Heriberto Quiñones a la dirección del PCE en México les ampliaba la información …Quiero daros una mala noticia y es por culpa de la chica que últimamente habéis mandado, la detuvieron y ha cantado la muy puta como un loro, por ella cogieron al de Portugal).Y entre los dos que se convirtieron en chivatos, han detenido a tres en Vigo y estos ya se encuentran en Madrid. Y más que habrán caído que ahora ya no puedo deciros, como veréis un enorme estrago y lo que todavía pueden hacer por lo que ello conocen, desde luego tenéis que tener presente que gente como ésta aquí nos sobra.

Heriberto Quiñones y muchos de sus colaboradores fueron detenidos en el mes de diciembre de 1942. Heriberto permaneció desde el 30 de diciembre hasta mediados del mes de febrero en los calabozos de la DGS, sometido a torturas diversas como fueron entre otras las corrientes eléctricas. Su primera declaración ante la policía lleva fecha de 10 de enero de 1942 y ya entonces no pudo firmarla por las palizas recibidas le habían paralizado las extremidades por lo que tuvo que hacerlo a través de imprimir su huella del índice derecho para dar su conformidad. Realizó una posterior ampliación ante la policía el 5 de febrero y tres declaraciones ante el Juez Instructor militar Jesualdo de la Iglesia Rosillo –el mismo 5 de febrero, el 9 de abril y el 10 de abril, que se inició la Causa Nº 109.539 por un delito contra la Seguridad del Estado contra Heriberto Quiñones y 21 procesados.

Ingresó en la prisión de Porlier el 13 de febrero en una camilla, tenía la columna vertebral rota y los pies y manos inmovilizados.

Totalmente incapacitado para las necesidades elementales cotidianas, tuvo que contar con la ayuda de un preso común y permaneció en dicha prisión hasta la celebración del consejo de guerra , que tuvo lugar el 26 de septiembre en ese mismo establecimiento carcelario, siendo condenados a la pena de muerte Heriberto Quiñones y sus dos colaboradores más cercanos Luis Sendin y Carlos Cardín , los tres fueron fusilados el 2 de octubre , en las tapias del cementerio del Este, sus compañeros le ayudaron y lo tuvieron que llevar atado a una silla, ya que debido a su estado físico no podía permanecer de pie.

Destaca David Ginard, que tras su muerte se desató en los medios oficiales del PCE una furia anti quiñonista, con durísimos ataques y calificativos, entre los que destacaban por ser considerado como, traidor, delator, sectario, provocador, turbio, aventurero y agente británico, citando autores, fechas y medio en el que se publicaron.

De todas esas acusaciones falsas y sin fundamento alguno, merece la pena resaltar por su relación con los hechos relatados en esta entrada, la editorial de la revista Nuestra Bandera, Nº 4 de febrero-marzo de 1950, bajo el titulo Hay que aprender a luchar mejor contra la provocación-Pags 109-114 que se transcribe literalmente en la biografía de Heriberto Quiñones, de quién se dice literalmente, Él es quién denuncia a los camaradas Diéguez, Larrañaga, Asarta, Girabau , Eladio y otros y los entrega a la policía franquista.

Dicha acusación en una de las principales publicaciones del PCE en los primeros meses del año 1950, casi ocho años después de la trágica muerte de Heriberto Quiñones era absolutamente falsa, ya que mucho tiempo antes de esa fecha, la dirección exterior del PCE tenia abundantes testimonios y pruebas fehacientes de quienes habían provocado las detenciones de los miembros del grupo de Lisboa, entre otras, las propias cartas coetáneas a los hechos remitidas por Heriberto Quiñones a la dirección del PCE en México e igualmente el texto de la sentencia del Consejo de Guerra de 15 de diciembre de 1944,en la que, de forma clara y directa –entre los hechos declarados probados- se mencionaban las labores realizadas por Eleuterio Lobo Martin y María del Carmen García Company , desde que llegaron desde Cuba a Portugal y a España en agosto de 1941.

También porque dirigentes del PCE que coincidieron en diversas prisiones con Eleuterio Lobo, antes y después de su sentencia y condena, como Jesús Carrera y Santiago Alvárez afirmaron en su día , que fue Eleuterio Lobo el responsable de la caída de los de Lisboa y porque la organización del PCE “lo aisló”, durante el tiempo que permaneció cumpliendo condena.

Las declaraciones del “liberado” Eleuterio Lobo Martin.

Entre las detenciones de jóvenes militantes de la JSU, que comenzaron en Barcelona en agosto de 1941 y siguieron con otras producidas en Hellín (Alicante), Madrid y Vigo, figuraban las de María del Carmen García Company-conocida como Perpetua Rejas e Irma-, nacida en Cuba y la de un “liberado” del PCE, Eleuterio Lobo Martin (a. Leandro), de 27 años, natural de Ayllón (Segovia), de profesión carnicero y que había sido “soldado rojo”, que desembarcó en Portugal, también procedente de Cuba en agosto de 1941, entrando en España por la frontera norte , ambos traían la misión de preparar las condiciones para que pudiesen establecerse en España varios miembros del Comité Central y de la dirección del PCE, que ya se encontraban en Lisboa y de esta forma poder neutralizar políticamente a Heriberto Quiñones, que en aquello momentos figuraba como el máximo responsable del PCE en el interior.

Tanto Irma como Lobo tuvieron varias reuniones con Quiñones, quién sacó una muy mala impresión de ambos, dada su escasa preparación política y total desconocimiento acerca de la realidad en la que se encontraba el país en aquellos momentos y decidieron romper todo contacto orgánico con los dos.

La detención de los componentes del grupo de Lisboa ( dirigidos por Jesús Larrañaga e Isidoro Diéguez del Buro Político y lo integraban además Manuel Asarta , Eduardo Castro Delgado, Jesús Gago, Jaume Girabau, y un cubano llamado Valverde ) por la policía portuguesa les expulsó formalmente del país y los puso a disposición de la brigada político social española, en la localidad fronteriza de Valencia de Alcántara, fueron a consecuencias de las declaraciones, conteniendo múltiples delaciones de camaradas y militantes de diversos lugares de España, efectuadas por Eleuterio Lobo Martin, uno de los veinte y seis procesados en la causa de María Salvo.

Fue un policía armado de los que custodiaban en los calabozos de la DGS a María Salvo y a los otros detenidos, quién se sorprendió que uno de ellos, un individuo alto, que resultó ser – Eleuterio Lobo- inmediatamente después de ingresar en la celda pidiera papel y lápiz.

En una posterior descripción del coronel Eymar que obra en los autos 29.917, quién completaba el curriculum y perfil de Eleuterio Lobo Martin, en los siguiente términos … soldado del Ejército rojo, liberada España pasó a Francia y de allí a México donde tomó contacto con las organizaciones exteriores frente populistas que le enviaron a España con la misión de enlazar y trasmitir instrucciones a los que clandestinamente funcionaban en el interior del país, desembarcando en Portugal para cumplir la misión que se le había confiado y penetrando por la frontera norte portuguesa el 22 de agosto de 1941, dirigiéndose a Madrid donde celebró algunas entrevistas hasta que fue detenido el 13 de septiembre del mismo año. Después de haber sido obligado por su actitud indiscreta a entregar las notas y direcciones que traía al que entonces era el responsable nacional del partido Comunista, Heriberto Quiñones (ejecutado), con posterioridad a su detención demostró un activo arrepentimiento colaborando eficazmente a la desorganización de aquellos con quién había trabajado.

Dicho párrafo contenido en el preceptivo Informe final de la instrucción del coronel Eymar en la causa instruida con el Nº 27.917 a María Salvo y a otros veinte y seis procesados, se reprodujo literalmente en el relato de hechos probados, como tendremos ocasión de comprobar, al analizar la sentencia de 15 de diciembre de 1944 dictada en el Consejo de Guerra ordinario de Alcalá de Henares.

Como llega a decir, Ricard Vinyes, ese “activo arrepentimiento” fue simplemente la delación completa de Lobo, seguida de su absoluta colaboración con la policía sin necesidad de someterle a ningún tipo de presión, con lo que se confirmaba de plano las sospechas de Heriberto Quiñones, sobre “ canta y canta y sigue cantando, como una cotorra el tal Lobo” .

El Inspector Quíntela de la Brigada Político Social e instructor del atestado policial, que luego pasaría a formar parte de la causa a disposición del juez especial militar, estaba encantado con el testimonio manuscrito de Eleuterio Lobo ocupaba veinte y un folios de apretada letra.

Describió con mínimo detalle y precisión la estructura de la organización del PCE, en México, Estados Unidos, Republica Dominicana, Portugal y España… Las localidades, direcciones, nombres verdaderos y falsos, teléfonos de dirigentes y militantes, acciones, previsiones, claves utilizadas en el sistema de comunicaciones, las técnicas de escritura invisible, utilizadas, el contenido de las reuniones, contactos, domicilios, almacenes de propaganda, estructuras organizativas, los pasos de fronteras y buques utilizados y se permitía llamar embusteros a sus compañeros del expediente, cuando contaban sus historias y relatos y se ofreció a la policía para tener careos para desmontar sus declaraciones.

(Puedo afirmar , que en mi dilatada experiencia profesional como abogado y magistrado e investigador, nunca vi una doble autoinculpación y al mismo tiempo denuncia de todo el PCE tan extensa, detallada y minuciosa, abarcando tal cantidad de personas y circunstancias diversas de la clandestinidad).

Y fue tal la copiosa y variada información facilitada por Eleuterio Lobo, que el Comisario Quíntela, añadió al final de la declaración del mismo, el siguiente párrafo…Quiere hacer constar que esas declaraciones y aún más extensamente , las hizo ante la policía de Madrid sin haber sido objeto de maltrato ni coacción alguna, ya que fue de buen grado que rompió en absoluto con la organización comunista en que se encontraba metido de de hoz y coz, casi sin proponérselo, pues el aceptar en México a venir a España con las consignas que allí le fueron dadas lo hizo exclusivamente por espíritu de aventura y también para lograr un pasaje gratuito hasta nuestra patria; en consecuencia, relató cuantos detalles sabia y pudieron orientar a la policía de Madrid para sus trabajos y detenciones, sabiendo que cuando salió de la capital, habían sido detenidos la mayoría de los por él acusados a acudir a contactos y prometer colaboraciones, sin dejar un momento de actuar con los agentes, acompañándoles a aquellas casas a que sabia ir, y a todos los demás lugares de cita, para marcar a los que habían que detener.

Mundo de Obrero publicó en 1943 una nota informativa, responsabilizando a María Salvo de la caída del grupo de Lisboa.

Después de ser trasladadas a la prisión barcelonesa de Les Cort María Salvo y sus dos compañeras y haber superado los nueve meses de aislamiento absoluto con el resto de las presas, que les impuso el juez Militar Especial Romualdo de la Iglesia Rosillo, tuvieron conocimiento en el mes de mayo, que en un número de Mundo Obrero de los primeros meses de 1943 , órgano y portavoz del PCE, se publicaba en su página dos una nota, en la que se enunciaba formalmente la colaboración de María Salvo en la detención del grupo de dirigentes de Lisboa .

La carta escrita unas horas antes de morir fusilados los seis condenados a muerte dirigida al Comité Central del PCE, en la que se mencionaba a Eleuterio Lobo y Mari Ibarra (Sionín) se convertía en acta de acusación formal de colaboración con la policía política de Franco, por una decisión de la dirección política del PCE en el exilio, lo que le originaba de inmediato su repudio y condena por el resto de presas políticas que allí se encontraban.

De inmediato y pese a la negativa absoluta de María Salvo de admitir la más mínima responsabilidad en esa gravísima acusación de haber colaborado con la policía política franquista en la caída y detenciones del grupo de Lisboa y el posterior fusilamiento de seis de ellos, comenzó entre las internas de la prisión de Barcelona una discusión profunda sobre tal cuestión, quedando divididas en dos posturas antagónicas a favor de María Salvo -minoritaria- y en contra-mayoritaria-.

María Salvo tuvo el apoyo completo en su defensa de Isabel Imbert, María Antonia Mandueño y Consuelo Alonso. Era ya la primavera de 1943 y el sumario había sido finalizado por el Coronel Eymar , por lo que se decidió el traslado a la cárcel de Ventas de Madrid, para lo que viajaron en ferrocarril hasta la prisión de Predicadores de Zaragoza donde permanecieron un mes de tránsito y luego hasta Madrid.

Acusada de conspiración contra la seguridad interior del Estado, fue sometida a los interrogatorios por dos de los jueces instructores militares especiales más sádicos y siniestros del franquismo- el general de infantería Jesualdo de la Iglesia Rosillo y el coronel del mismo cuerpo, Enrique Eymar Fernández- quién asumió y sustituyó al anterior en 1943, en las tareas y funciones en la instrucción de la Causa Nº 27.917 que se dilató desde las detenciones iniciales en agosto y septiembre de 1941 hasta diciembre de 1944, de ambos militares pueden ser consultados sus perfiles biográficos colgados en la red, que en su día elaboré y que después fueron incorporados al polémico y discutido Diccionario Biográfico de la Real Academia de la Historia de España.

El recibimiento que le hicieron en la cárcel de Las Ventas , las presas políticas fue durísimo y se extendió igualmente a las tres compañeras que le apoyaron , excluidas de la vida política interna de la prisión , de las reuniones , discusiones y acciones reivindicativas para mejora del régimen interno, comprendió el estigma que esa falsa acusación conllevaba y su sensación de especial amargura y marginación, al mismo tiempo que impotencia, experiencia que siempre le acompañó, como se refleja en su memorias .

Creo que sólo una persona con la fortaleza y el temple de luchadora de María Salvo pudo no sólo aguantar esta mas que injusta situación de discriminación personal carcelaria impuesta además por sus propias compañeras de militancia política.

La cuestión de la incompetencia de la Jurisdicción Militar.

Una vez trasladados a Madrid todos los procesados de la Causa Nº 27. 917, se personó el 3 de octubre de 1944 en la prisión de Ventas el Coronel Eymar –como Juez Especial de Comunismo- quién sustituyó en su funciones instructoras al General Jesualdo De la Iglesia Rosillo, para la lectura de los cargos y la designación de defensor para el consejo de guerra, plantearon las procesadas , que entendía que la jurisdicción militar no era la competente , dado que los hechos imputados no podían estar comprendidos en el artículo 3 del capítulo 1º de la Ley de Seguridad del Estado de 29 de marzo de 1941, sino que habrían de estarlo en el capitulo cuarto, que regulaba y penaba las asociaciones y propaganda ilegales, que llevaba aparejada unas penas menores.

Esta objeción de carácter eminentemente jurídico y procesal fue muy utilizada por muchos de los procesados por la jurisdicción militar, ya que habían conseguido convencer solo en muy contadas ocasiones en determinados Consejos de Guerra que inicialmente la admitieron, pero que tuvieron después que desdecirse como consecuencia de las resoluciones del Consejo Supremo del Ejército, que mantenían la plena competencia para enjuiciar esas conductas, que se entendían atentatorias contra Estado.

El Coronel Eymar dio cuenta a la superioridad el 14 de octubre del 1944, resolviendo el Auditor General el 4 de noviembre desestimando las peticiones de los procesados y manteniendo la fecha del Consejo de Guerra para el 15 de diciembre de 1944.

Condenada a treinta años de cárcel, de los que cumplió diez y seis (1941-1957) por sentencia de 15 de diciembre de 1944.

La sentencia del Consejo de Guerra ordinario se dictó el mismo día de la celebración del mismo, cuyo texto completo pueden leer los lectores-pinchando en el anterior vinculo-, habían transcurridos ya tres años y varios meses de cuando se produjeron las primeras detenciones entre agosto y septiembre de 1941, con veinte y siete procesados, diez y siete hombres y diez mujeres, veinte de ellos vecinos de Barcelona.

Diez fueron absueltos, aunque para nueve de ellos, se solicitaba de la Autoridad Judicial, la conveniencia de ponerlos a disposición de las Autoridades Civiles, sin hacer constar el motivo o causa de dicha petición .Respecto a los diez y siete restantes procesados, condenados todos ellos por el delito de atentado contra la seguridad del Estado, hubo una petición de pena de muerte- que posteriormente se conmutó por la inferior de treinta años de reclusión mayor – pena esta que le fue impuesta a María Salvo Iborra y a otros cinco, entre los que se encontraba Eleuterio Lobo Martin- que de este modo no obtuvo beneficio alguno por sus amplias y detalladas delaciones, una de veinte años , tres de quince años- uno de ellas a Fernando Salvo Iborra hermano de Maria- y dos de siete años y siete meses de prisión mayor.

En la composición del Tribunal Militar, presidido por un Teniente Coronel y cinco vocales capitanes, más el Vocal Ponente capitán auditor José María Rodriguez Devesa, jurídico militar en el Ejército de Tierra que ingresó en dicho cuerpo en 1941, en donde llegó a ser coronel Auditor, simultaneando dicha función represiva en consejos de guerra, con la docencia universitaria, primero como profesor ayudante de Cuello Calón y Sánchez Tejerina y después como catedrático de Derecho Penal en Murcia , Valladolid y Universidad Complutense de Madrid. Miembro Vocal Permanente de la Comisión Nacional de Codificación, codirector del Anuario de derecho Penal y Ciencias Penales, miembro de la Asociación de Derecho Penal Militar, y Derecho de Guerra.

Según reconoce la propia María Salvo, el único aspecto positivo de esa sentencia, fue que en su relato de hechos probados, se transcribía literalmente el Informe del Coronel Eymar destacando “el activo arrepentimiento de Eleuterio Lobo-posterior a su detención policial-y su colaboración eficaz a la desorganización de aquellos con quienes antes había colaborado”.

Los otros camaradas. El PCE en los orígenes del franquismo (1939-1945,de Carlos Fernández Rodríguez, editada por la Editorial Prensas de la Universidad de Zaragoza, en marzo del 2020.

Cuando prácticamente tenía terminada la presente entrada, tuve la oportunidad de conocer por la amabilidad del autor la edición de dicho libro, quién me confirmó por teléfono que había ampliado considerablemente el tema de la caída de los del grupo de Lisboa.

Anteriormente ya había publicado en la Fundación Domingo Malagon en el 2002, Madrid Clandestino. La reestructuración del PCE,1939-1945 y puedo asegurarles a todos los lectores, que la nueva obra es una muy buena reactualización y puesta al día de la anterior.

Doy fé de ello, porque he tenido la inmensa suerte de poder conocer directamente a través del avance publicado en la red, marcando simplemente “Eleuterio Lobo Martin”, los múltiples datos e informaciones varias, sobre la caída y detención del llamado grupo de Lisboa en octubre de 1941, que vienen a reforzar con una clara notoriedad y contundencia, la responsabilidad directa y casi absoluta de Eleuterio Lobo, en la caída , no sólo de ese grupo de dirigentes del PCE de Lisboa, sino también de la dirección de dicha formación en Galicia y en otros lugares de España.

Eleuterio Lobo Martin , conocido como Leandro desembarcó en Lisboa a mediados de mayo de 1941, procedente de Cuba, con recorrido previo por México y Nueva York, donde recibió instrucciones políticas precisas: servir de apoyo a la organización comunista de la capital portuguesa y ver el estado de la JSU en el interior de España y tratar de constituir peñas y club deportivos que sirvieran para camuflar centros comunistas y reclutar jóvenes.

Inmediatamente a través de los contactos que llevaba conectó con Larrañaga y con los restantes miembros, con los que tuvo varias reuniones de trabajo en Lisboa y sus alrededores, en las que programaron los pasos y fases sucesivas a realizar para que la totalidad de los integrantes del mismo pudiesen ir pasando al interior de España y comenzar a desempeñar labores y funciones de dirección , siguiendo las directrices del Buro Político del PCE en México: basadas en la creación de un frente Popular en el que tuvieran cabida todas aquellas organizaciones políticas que estuvieran descontentas con la dictadura franquista y teniendo como finalidad el hecho de implantar una Republica democrática.

A Eleuterio Lobo le encargaron que fuese el primero en pasar a España, por Vigo, acompañado por Eladio Rodriguez, lo que hicieron a mediados de agosto de 1941, para conocer la verdadera situación del país y realizar un Informe que habría de remitir a Dieguez, también para que fuera logrando los puntos de apoyo, las direcciones y estafetas de seguridad, además de recibir la cantidad de cinco mil pesetas-cantidad más que considerable para aquellas fechas-les entregaron una documentación con los códigos para recibir consignas sin que fuesen interceptadas ,las claves y las direcciones que habrían de ser utilizadas para cuando quedasen instalados en el interior del país los dirigentes del PCE que se encontraban en Lisboa.

Todo ese material fue intervenido por la Policía cuando se produjo la detención de Eladio y de Eleuterio Lobo, que junto a las más que extensa auto declaración manuscrita de este, fueron materia mas que suficiente para la desmantelación de prácticamente toda la infraestructura del PCE en España y la posterior detención de todos los integrantes del grupo de Lisboa, gracias a la infiltración de un policía de la brigada político social, que se trasladó en octubre a dicha capital, con posterioridad a la detención de Eleuterio en Madrid, quién le facilitó la clave para conectar con ellos.

A modo de conclusiones provisionales

En el próximo año 2.021 se cumplirán el 14 de noviembre el centenario de la creación y fundación del PCE, espero y deseo, que entre los obligados actos conmemorativos de dicha efeméride, se encuentre elaborada y a disposición pública , una nueva Historia del Partido Comunista de España-la oficial de 1970 está obsoleta- a ser posible realizada con el rigor y objetividad requerida- quizás podría ser una tarea que fuese asumida por la Fundación de Investigaciones Marxistas , en la que, lógicamente se resaltasen no sólo las grandezas de dicha institución política- que son muchas y notables- sino también sus miserias, también desgraciadamente numerosas, como las cometidas, entre otras, en las personas de María Salvo Iborra- a quién felicitamos hoy en su reciente centenario- y Heriberto Quiñones, ya que ello, contribuiría a reiterar y reinvindicar el principio ético indiscutible, Que en política no todo vale, ya que las instituciones públicas como los partidos políticos, al igual que todos los ciudadanos han de asumir siempre y en todas circunstancias responsabilidades por sus comportamientos individuales y colectivos.

¡¡¡ Qué así sea!!!

En Madrid a 2 de junio del 2020.

Juan José del Águila Torres.

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